Contratar un seguro de coche es una decisión importante que muchas veces se toma con prisas o sin la información necesaria. Sin embargo, un seguro no es solo un requisito legal, sino una herramienta de protección financiera y personal. Elegir mal puede salir caro, no solo en dinero, sino también en tiempo, cobertura y tranquilidad.
Según la Dirección General de Seguros, más del 35% de los conductores en España no revisa las condiciones de su póliza antes de firmar, y un 20% desconoce qué coberturas tiene exactamente. Esto demuestra que la mayoría de los errores se cometen por desconocimiento o por falta de atención a los detalles.
En este artículo analizamos los errores más comunes al contratar un seguro de coche, por qué se cometen y cómo evitarlos para elegir la póliza que realmente te proteja.
1. Elegir el seguro solo por el precio
Es uno de los fallos más frecuentes. Muchas personas se dejan llevar por la oferta más barata sin analizar qué incluye realmente. Las pólizas “low cost” pueden parecer atractivas al principio, pero suelen tener limitaciones importantes en coberturas, asistencia o indemnizaciones.
Por ejemplo, un seguro a terceros básico puede no cubrir daños por robo, incendio o lunas, y una asistencia barata puede dejarte tirado si el coche se avería lejos de casa.
Cómo evitarlo:
- Compara precios, sí, pero también las coberturas, exclusiones y límites de indemnización.
- Pregunta siempre qué incluye la asistencia en viaje, si cubre grúa desde el kilómetro 0 y qué ocurre en el extranjero.
- No mires solo la prima anual: valora la relación entre coste y protección.
Un seguro barato que no te cubre cuando lo necesitas, en realidad, es el más caro de todos.
2. No leer (ni entender) las condiciones de la póliza
Otro error clásico. Muchos conductores firman el contrato sin leerlo completo, confiando en el resumen comercial o en lo que les explicó el agente. Pero las diferencias entre lo que creemos que cubre el seguro y lo que realmente cubre pueden ser abismales.
Cómo evitarlo:
- Lee siempre la póliza completa, especialmente las secciones de exclusiones, franquicias y límites.
- Fíjate en los periodos de carencia, es decir, el tiempo que debe pasar antes de poder usar algunas coberturas.
- Si algo no entiendes, pide que te lo expliquen por escrito. Las aseguradoras están obligadas a hacerlo.
Una buena práctica es pedir un resumen de coberturas comparativo entre dos o tres opciones antes de firmar. Así sabrás con claridad qué ofrece cada una.
3. Declarar información incorrecta o incompleta
Al contratar el seguro, la aseguradora calcula el precio y el riesgo en función de los datos que proporcionas: edad, antigüedad del carnet, dirección, tipo de vehículo, uso (personal, laboral, mixto), etc.
Si das información incorrecta —intencionadamente o por error—, la compañía puede rechazar un siniestro o reducir la indemnización.
Por ejemplo, si declaras que el coche duerme en garaje y en realidad duerme en la calle, o si añades un conductor ocasional joven y no lo incluyes en la póliza, podrías tener problemas en caso de accidente.

Cómo evitarlo:
- Sé honesto y detallado al rellenar el cuestionario de contratación.
- Si el uso del coche cambia (nuevo conductor, cambio de domicilio, etc.), actualiza los datos con tu aseguradora.
- Guarda copia del formulario con la información declarada.
Una póliza adaptada a la realidad es siempre la mejor protección.
4. No revisar las coberturas al renovar
Muchos conductores renuevan su seguro año tras año sin revisarlo, confiando en que “sigue igual”. Pero las necesidades cambian, y también las condiciones de las pólizas. Puede que ahora hagas más kilómetros, tengas un coche más antiguo o tus hijos lo conduzcan ocasionalmente.
Además, las aseguradoras pueden modificar condiciones o precios con el paso del tiempo, y si no comparas, podrías estar pagando más por menos cobertura.
Cómo evitarlo:
- Revisa tu póliza al menos una vez al año antes de la renovación automática.
- Compara precios y coberturas con otras aseguradoras o con la misma compañía (a veces las ofertas para nuevos clientes son mejores).
- Ajusta las coberturas según el estado y el valor actual de tu coche.
Actualizar el seguro cada año te garantiza que pagas lo justo por la protección que realmente necesitas.
5. No entender qué es una franquicia
La franquicia es una cantidad que el asegurado debe pagar en caso de siniestro. Por ejemplo, si tienes una franquicia de 300 € y el arreglo cuesta 1.000 €, tú pagas 300 € y la aseguradora los 700 € restantes.
El problema surge cuando el cliente contrata una póliza con franquicia sin entenderlo y luego se sorprende al tener que pagar parte del daño.
Cómo evitarlo:
- Pregunta siempre si el seguro tiene franquicia y cuál es su importe.
- Evalúa si te conviene: una franquicia alta reduce el precio del seguro, pero te obliga a pagar más en caso de accidente.
- Si usas el coche poco o solo para trayectos cortos, puede merecer la pena una franquicia pequeña o ninguna.

6. No valorar la asistencia en carretera
Muchos conductores asumen que la asistencia en carretera está incluida por defecto, pero no siempre es así. Además, las coberturas varían mucho: algunas solo te ayudan a partir de cierta distancia del domicilio, otras no incluyen vehículo de sustitución o remolque en el extranjero.
Cómo evitarlo:
- Revisa desde qué kilómetro cubre la grúa (lo ideal es “desde el km 0”).
- Comprueba si incluye asistencia al vehículo y a los ocupantes, así como rescate en caso de accidente o pinchazo.
- Si viajas al extranjero, asegúrate de que la cobertura sea internacional.
Una buena asistencia en viaje puede marcar la diferencia entre una avería leve y un auténtico problema.
7. No incluir a todos los conductores habituales
Este error es más común de lo que parece. Si alguien más conduce tu coche con frecuencia —tu pareja, hijos, amigos— y no está declarado en la póliza, la aseguradora podría rechazar la cobertura en caso de accidente.
Cómo evitarlo:
- Declara siempre a todos los conductores habituales o potenciales, especialmente si son menores de 25 años o con poca antigüedad de carnet.
- Algunas compañías permiten incluir conductores ocasionales con una pequeña variación en la prima.
- Si prestas el coche puntualmente, revisa si tu póliza cubre “conducción por terceros autorizados”.
Es mejor pagar un poco más y estar cubierto que ahorrar unos euros y arriesgarte a quedarte sin protección.
8. No comparar aseguradoras ni usar comparadores
Muchas personas contratan el primer seguro que les ofrece su banco, concesionario o una compañía conocida, sin investigar otras opciones. Pero el mercado de seguros es muy competitivo, y la misma cobertura puede costar hasta un 40% menos en otra aseguradora.
Cómo evitarlo:
- Usa comparadores online para obtener una visión general del mercado.
- Pide presupuestos personalizados a varias compañías.
- No te dejes convencer solo por promociones o regalos: analiza las condiciones.
Unos minutos de comparación pueden suponerte un ahorro considerable sin sacrificar calidad.

9. No aprovechar los descuentos o coberturas adicionales
Algunas aseguradoras ofrecen descuentos por buen historial de conducción, uso reducido del vehículo o incluso por instalar dispositivos telemáticos. Sin embargo, muchos clientes los desconocen y pagan más de lo necesario.
Cómo evitarlo:
- Pregunta por bonificaciones por siniestralidad baja o descuentos por antigüedad como cliente.
- Si apenas usas el coche, considera seguros “por kilómetro” o “por uso”.
- Revisa si puedes añadir coberturas adicionales (robo de objetos personales, lunas, neumáticos) por poco más.
10. No saber cómo actuar en caso de siniestro
De poco sirve tener un buen seguro si no sabes cómo usarlo correctamente. Muchas personas no saben qué hacer ni qué documentación presentar en caso de accidente o daño.
Cómo evitarlo:
- Ten siempre en el coche el parte amistoso de accidente y los números de contacto de tu aseguradora.
- Comunica el siniestro lo antes posible (normalmente dentro de los 7 días).
- Haz fotos, recopila testigos y guarda facturas o informes médicos si los hubiera.
La rapidez y la claridad al notificar un siniestro son claves para agilizar la indemnización.
Conclusión
Contratar un seguro de coche no debería ser una tarea rutinaria. Es una decisión que afecta directamente a tu seguridad, tranquilidad y economía.
La mayoría de los errores —como elegir solo por precio, no leer la póliza o no declarar información real— pueden evitarse con una revisión cuidadosa y algo de asesoramiento.
El mejor seguro no siempre es el más caro, sino el que se adapta a ti, a tu vehículo y a tu forma de conducir.
Tómate el tiempo de comparar, preguntar y entender lo que contratas. Así evitarás sorpresas desagradables y tendrás la seguridad de que, si algo ocurre en la carretera, estás verdaderamente protegido.





